otro logo 3

Miércoles, 02 Septiembre 2015 07:58

¿Es adictivo el deseo?

Escrito por
Valora este artículo
(1 Voto)

deseo1

Durante el transcurso de la evolución, el ser humano ha desarrollado funciones que le han permitido sobrevivir y adaptarse al medio.

Así, el deseo y disfrute están regidos por un sistema neurológico de búsqueda y obtención de recompensa que usa la dopamina como principal neurotransmisor. En este sentido, cuanto mayor sea los niveles de dopamina liberados en esta red neuronal, mayor será el nivel de motivación que una persona tiene para alcanzar su objetivo. En el lado contrario, si se liberan niveles bajos de dopamina, el grado de motivación será muy bajo, por lo que se detendrá la acción al menor obstáculo.

Múltiples estudios han analizado en los últimos años las respuestas bioquímicas y neuroendocrinas que se generan en el deseo. Se sabe que el área tegmental ventral es el principal eslabón del llamado “circuito de recompensa cerebral”. Esta área contienen neuronas que se proyectan hacia numerosas regiones del cerebro, desempeñando un papel fundamental en la motivación, el deseo, el placer y la valoración afectiva. Los axones de estas neuronas liberan dopamina, inervando con este neurotransmisor la corteza cerebral y otras regiones cerebrales.

deseo2Podemos definir el deseo como “el interés o apetencia que alguien tiene por conseguir la posesión o realización de algo”. Para que exista el deseo, debe partirse de la falta de presencia inmediata del objeto deseado. Son numerosas las veces que pensamos en tener algo que no poseemos: una pareja, una familia, un nuevo coche, una casa más grande, hijos, un ascenso en el trabajo, etc. Creemos que si conseguimos esas cosas seremos más felices. Y por ende, las deseamos con fuerza. Asociamos la consecución de esas cosas con la experiencia de felicidad. A veces es tal nuestra meta u objetivo de mejora, que pasamos a negar o rechazar la realidad de nuestra situación presente. Es por esto que, a veces, canalizamos todas nuestras fuerzas y ansiedad en conseguir esas cosas que no tenemos.

Pero, ¿y una vez se consiguen esas cosas que anhelamos? ¿deseamos otras cosas diferentes? ¿es la búsqueda del objeto deseado un estado adictivo? A veces ocurre que cuando por fin conseguimos aquello que tanto tiempo llevamos esperando, nos desilusionamos y fijamos un nuevo objetivo creyendo que ese si nos dará lo que de verdad anhelamos. Mucho se ha hablado últimamente de que la felicidad no es materializar deseos y, además, conseguir lo que uno quiere no es ninguna garantía de felicidad ya, una vez saciado el deseo, surgirá de nuevo una carencia diferente. Y es que, gran parte del sufrimiento humano viene a causa de desear que las cosas sean distintas a como son realmente. Si es verdad que a veces un poco de insatisfacción puede conducir al progreso, cuando esta se vuelve crónica deja de ser un estímulo para convertirse en un lastre que tiñe de negatividad nuestras vidas. Podemos pasarnos la vida entenera “esperando algo mejor” para al final descubrir que ya lo teníamos y no nos habíamos dado cuenta.

Lupe Oroña. Psicóloga

Redacción Revista Emprender

Visto 1723 veces Modificado por última vez en Viernes, 04 Septiembre 2015 12:32